Blatta orientalis

Observó cómo huía de la alcantarilla, la siguió en su recorrido. Esperó a tenerla cerca y la aplastó con un golpe limpio. Se sintió agudo por la maniobra. Las patas largas y espinosas crujieron bajo su pie. Le dio asco. Se la imaginó trepando a su sandalia, depositando sus cuatrocientos huevos en algún rincón del bar. Pensó que era lo que debía hacer.
Sobre las baldosas naranja, rodeándola, percibió una viscosidad. La examinó. Sus alas posteriores y anteriores se hallaban reventadas, al acercarse más la vio mover las antenas. Descubrió con horror pequeños ojitos que brillaban sobre un líquido marrón. Tragó saliva
. Se inclinó y pudo intuir el chirrido de las piezas bucales, que masticaban de manera involuntaria. Después comprobó cómo se arrastraba con sus tripitas blancas colgándole de lado, cómo intentaba escapar con su medio cuerpo. Se sabía único testigo.
Tuvo ganas de vomitar, corrió a buscar la escoba. Quiso olvidarse pero no pudo. Un grito ahogado lo torturó, sin duda venía de detrás de la barra. Maldito animal, replicó con una bola en la garganta. La boca le dolía. Sintió un ahogo y bebió agua. Algo chillaba. Juntó fuerza e, invadido por una piedad absurda, se acercó otra vez. Había dibujado una traza de baba. Apretó los párpados ardientes, la frente le brillaba de sudor. Alzó el pie lo más alto que pudo, cerró los ojos y lo dejó caer, sinadvertirlasuelaprecipitándosesobreél.

11 comentarios:

Poesía Intimista dijo...

Yo una vez maté una mantis religiosa, porque no las puedo ni ver y me dan muchísimo asco, con la paleta de las moscas, y el bichito en cuestión, me plantaba cara y no se moria. Le di unos diez plaletazos hasta que murió. No dormí en tres días pensando que era una asesina. Que mal lo pase madre! :-(
Besos guapa.
Encarna.

TORO SALVAJE dijo...

Ummmmmmmmmmm falta poco para comer...

Muchas gracias.

Está muy bien escrito, eso si.

Besos.

Máximo Ballester dijo...

Ay, eso me dolió... Muy bueno.
Estas historias tan tuyas nunca defraudan.
Un abrazo.

Arcángel Mirón dijo...

Para alguien somos dioses malvados, ¿no?
No quiero que una suela me aplaste. Pero aplastaré a la próxima cucaracha que vea, y a la otra, y a la otra.

La Morsa a la Deriva dijo...

Ya lo decía me abuela: el que a suela mata, a suela muere.

Y ahora, me pregunto: ¿qué suela detrás de esta suela la trama empieza? ¿Eh?

Stradivarius dijo...

La última vez que maté una cucaracha fue aplastándola con una guía telefónica. Me planté delante de ella con la guía en la mano, murmuré "lo siento", y se la lancé con todas mis fuerzas. Murió instantáneamente.
Quizá haya una Guía sobre mi cabeza, y mi asesino esté aún murmurando. Más vale que disfrute...

El último peatón dijo...

Con la de bichos que me habré cargado yo a golpe de alpargatazo, ya sé la penitencia que me espera en el infierno... un delirium tremens eterno...

Beso entomólogo.

letras de arena dijo...

Me pregunto por qué la muerte del hombre es tan ràpida que incluso comprime las letras ¿Tal vez una autocompasión humana a pesar de todo?
Un beso pequeña musa.

Fogel dijo...

Eso nos recuerda que siempre hay alguien por encima nuestro, y que no deberiamos hacer lo que no nos gustaria que hicieran con nosotros mismos.

UN abrazote

malditas musas dijo...

encarna, y te plantaba cara... qué duro eso :)

toro, tendría que haber colocado una advertencia...

máximo, gracias

arcángel, "para alguien somos dioses malvados" exacto, siempre tenés las palabras justas, amiga gilda

morsa, quién fue antes, la suela o el aplastado? de eso se trata...

stradivarius, con la guía telefónica nos has hecho a todos tus cómplices...

peatón, supongo que habrás de despertarte langosta algún día, ve preparándote...

letras, a él le han tenido la misma (acaso única) compasión: matarlo velozmente

fogel, a mí me gusta pensar que debemos hacer lo que nos gusta que nos hagan

Gracias por los comentarios,
Abrazos a todos ;)
musa

carlos de la parra dijo...

terror a éste cucaráchico karma.